La carrera de contabilidad ayuda a comprender la realidad económica y financiera de cualquier organización. No se limita únicamente al registro de operaciones, sino que es clave para la toma de decisiones, la planificación, el control y el cumplimiento de obligaciones legales y fiscales.
Para que la información contable sea clara, comparable y confiable, debe elaborarse siguiendo criterios técnicos aceptados de manera general. Estos criterios son conocidos como principios contables y representan la base conceptual sobre la cual se construyen los estados financieros. Aquí, te explicaremos cuáles son estos principios y por qué resultan fundamentales en la práctica contable.
diciembre 17, 2025
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También llamados PCGA o GAAP por sus siglas en inglés, son un conjunto de reglas y conceptos que orientan el registro, medición y presentación de los hechos económicos. Su correcta aplicación permite que la información financiera refleje fielmente la situación patrimonial y los resultados de una entidad, facilitando su análisis por parte de distintos usuarios. A continuación, te contamos los quince principios contables formulados.
El principio de equidad establece que la información contable debe ser justa y equilibrada para todas las partes interesadas. La contabilidad no debe favorecer ni perjudicar a propietarios, inversionistas, acreedores u otros usuarios, sino reflejar la realidad económica de manera imparcial y objetiva.
Este principio indica que toda operación económica tiene un doble efecto en el patrimonio de la empresa. A cada débito le corresponde un crédito por el mismo importe. Gracias a la partida doble se mantiene el equilibrio contable y se garantiza la coherencia interna de los registros.
El principio de ente señala que la empresa constituye una unidad económica independiente de las personas que la integran. En consecuencia, los bienes, derechos y obligaciones del negocio deben registrarse separadamente de los personales de sus propietarios o administradores.
Solo deben registrarse en la contabilidad aquellos bienes, derechos y obligaciones que tengan un valor económico y puedan ser expresados en términos monetarios. Este principio delimita el alcance de la información contable y asegura que los registros se centren en elementos relevantes para el análisis financiero.
Este principio establece que todos los hechos económicos deben expresarse en una misma unidad de medida monetaria. Utilizar una moneda común permite homogeneizar la información y facilita su comparación y análisis.
La empresa se considera en funcionamiento continuo, salvo evidencia en contrario. Este principio permite valorar los activos y pasivos bajo el supuesto de continuidad, y no como si la entidad estuviera en proceso de liquidación.
Los activos deben registrarse inicialmente al costo de adquisición o producción. Este valor es objetivo y verificable, y constituye la base para su posterior medición contable, aportando estabilidad y confiabilidad a la información financiera.
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La vida de la empresa se divide en periodos contables para facilitar el análisis de su desempeño. Este principio permite medir resultados y situación patrimonial en intervalos regulares, como meses o años, aun cuando la empresa continúe operando de manera indefinida.
Los ingresos y gastos deben reconocerse en el periodo en que se generan, independientemente de cuándo se cobren o paguen. El devengado permite reflejar con mayor precisión la actividad económica real de la empresa.

Los registros contables deben basarse en hechos comprobables y respaldados por documentación confiable, como facturas o contratos. Este principio reduce la subjetividad y aumenta la credibilidad de la información contable.
Los ingresos se consideran realizados cuando se produce el hecho económico que les da origen y existe certeza razonable de su concreción. No basta con una expectativa futura; debe existir una transacción efectivamente realizada.
Ante situaciones de incertidumbre, este principio indica que deben reconocerse las pérdidas cuando sean previsibles, pero no anticipar ganancias hasta que estén efectivamente realizadas. La prudencia evita presentar una imagen financiera excesivamente optimista.
Una vez adoptados ciertos criterios contables, estos deben aplicarse de manera consistente a lo largo del tiempo. La uniformidad facilita la comparación de los estados financieros entre distintos periodos y mejora el análisis de la evolución de la empresa.
Este principio reconoce que no todos los hechos económicos tienen la misma relevancia. Debe prestarse mayor atención a aquellos eventos cuya omisión o incorrecta presentación pueda influir en la toma de decisiones de los usuarios de la información contable.
15. Exposición
La información contable debe presentarse de manera clara, completa y ordenada. El principio de exposición exige que los estados financieros incluyan todos los datos y aclaraciones necesarias para su correcta interpretación.
Entonces, comprender qué son los principios contables generalmente aceptados y conocerlos en detalle es valioso para cualquier persona que se adentra en el mundo de la contabilidad. Estos quince principios constituyen la base que garantiza que la información financiera sea confiable, comparable y útil para la toma de decisiones.
Tanto en el ámbito académico como profesional, su correcta aplicación permite interpretar los estados financieros con mayor claridad y entender la contabilidad como una herramienta estratégica esencial para la gestión de las organizaciones.
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